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Dr. Armando y Martha Alducin

26 de diciembre de 2010

Algo extraño está sucediendo actualmente en el mundo, pues la globalización la encontramos ya en todos los niveles de la sociedad.
Las fronteras internacionales están ya muy bien establecidas en la mayor parte del mundo y solo existe preocupación por conflictos de menor escala.
Exceptuando a los Estado Unidos de Norteamérica, casi todos los países desarrollados han disminuido sus gastos militares, aun la misma Gran Bretaña.

La razón para este desarrollo parece relativamente obvio: la conquista de tierras ha sido reemplazada por la conquista del comercio.
La nueva cultura orientada hacia el consumismo ha sobrepasado las fronteras de las naciones y, en muchos casos, estas fronteras ya no existen.
La razón más obvia es que la fuerza o el poderío militar ha llegado a ser virtualmente inefectivo cuando se trata de combatir a grupos guerrilleros, revolucionarios o terroristas.
Por ejemplo, Israel tiene el poder militar más efectivo del mundo con los mejores soldados entrenados, sin embargo, no han podido aniquilar al terrorismo islámico dentro de sus mismas fronteras.
El servicio de inteligencia israelí (Mossad) conoce cada nombre, cada casa y cada familia en su tierra, hablan su idioma y conocen virtualmente cada movimiento de cada persona, sin embargo, no han podido erradicar el terrorismo.

Los grupos terroristas Hamas en el sur y Hezbolá en el norte son la prueba de su inefectividad militar.
Mientras tanto, los Estados Unidos continúan hundiéndose más profundamente en la deuda y muchos expertos internacionales están de acuerdo en que, en un futuro no muy distante, la China comunista y la Europa socialista tratarán de ya no invertir su dinero para apoyarlos.

De acuerdo a la Biblia, el mundo se dirige hacia el comercio mundial, por lo que la economía será la clave del futuro gobierno mundial.
Esto está evidenciado muy claramente en la siguiente Escritura:

“Porque todas las naciones han bebido del vino de su fornicación, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites” (Apocalipsis 18:3).

Podemos observar que no se menciona ninguna fuerza o poder militar, sino reyes (políticos), mercaderes (comerciantes y economistas), y los ricos (consumidores de productos).

¡Qué evidencia tan grande y tan exacta es la Biblia en sus profecías!

 

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